lunes, 9 de mayo de 2016

MASAJE PLUMA


Los niñ@s se relacionan con sus iguales a través del juego. Corren, saltan, descubren su cuerpo poniéndolo a prueba, miden sus fuerzas con juegos "de peleas"...  En la mayoría de los casos sólo se trata de aprendizajes para conocer su equilibrio ante un empujón o dominar su fuerza cuando golpean un objeto... pero esta forma de relacionarse nada tiene que ver con el contacto delicado. Por eso debemos ofrecerles tiempos y espacios de calidad para que aprendan a cuidarse, a acariciarse y a mimarse con apetencia.


Cuando creas espacios en el aula para que los niños/as se den masajes y les ofreces tiempos para que desarrollen esta actividad, notas como disfrutan de este momento como uno de sus juegos favoritos. Son los propios niñ@s quienes te preguntan qué masaje van a aprender esa semana y puedes comprobar por ti mismo el cambio que experimentan en su forma de relacionarse. Lo notarás cuando llegan al cole y se saludan, cuando tienen que resolver un conflicto que les ha echo sufrir o cuando cualquiera de ellos se cae por accidente y todos acuden a ayudar. Simplemente cuentan con herramientas para ser más empáticos y cariñosos.


El masaje con objetos siempre es un éxito porque cuentas con el factor sorpresa. Estamos familiarizados al contacto de nuestra piel, a las caricias y los abrazos pero ¿Qué pasa cuando una pluma roza mi piel? Para hacer este masaje te recomiendo que los niños/as tengan un pequeño hábito de dar masajes. Lo ideal es que cuenten con una misma pareja para trabajar el taller. No introduzcas nuevos elementos hasta que no dominen el "arte de la caricia". Primero empieza por las manos y después anímate a introducir objetos como: plumas, pelotas, telas, piedras, aceites... Verás como avivas su entusiamo!!

PASOS PARA REALIZAR ESTE MASAJE:

  1. Los niños/as se colocan por parejas. Uno se tumba en el suelo boca arriba y el otro se sienta con las piernas abiertas detrás del.
  2. Los niños/as comienzan preparándose para la actividad con una breve conversación al oído que ayuda a crear el ambiente íntimo necesario
  3. Comenzamos con nuestras manos. El niño/a masajista toca con sus manos suavemente la cara, pelo y cuello del compañero/a. 
  4. Le animamos a que observe la cara del otro niño/a para conocer si lo que está haciendo es agradable o desagradable. Tratamos de crear un momento de atención plena donde la cara de nuestro compañero/a es nuestro foco de atención.
  5. Despues de un rato, introducimos el objeto nuevo: la pluma. Volvemos a recordar la importacia de estar atentos a las respuestas del otro niñ@ para modificar nuestro masaje si es necesario (es normal que la pluma provoque cosquillas y muchas risas pero suele ser placentero para ellos y ayuda a crear un ambiente mucho más íntimo entre niñ@-masajista)
  6. Terminaremos con un contacto de agradecimiento. Puede ser un beso, abrazo o un simple gracias. Lo importante es que sientan que dar un masaje es algo especial, es un regalo que debemos agradecer. 
  7. Los niños/as intercambiarán los papeles para que ambos reciban el masaje.



Además de un momento de relajación y contacto íntimo, dar masajes les nutre de herramientas emocionales  para relacionarse unos con otros "despacito y en pequeñito"

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